viernes, 29 de octubre de 2010

Esteban Miranda Concejero FECH

Un deber histórico con nosotros y el pueblo al que deberíamos servir.
3 puntos que muchos han oído y espero muchos más oirán.
Respecto al diagnostico. Nos enfrentamos a una arremetida del gobierno contra sus universidades estatales. El gobierno ha pasado a tomar medidas agresivas que no son como las tradicionales, es decir, no son grandes referentes como nuevas leyes a las que se pueda combatir. Es por la vía de ajustes reglamentarios y Decretos que se comienza a preparar el camino para la llegada de esta reformas macro. Por ejemplo, la reducción del presupuesto de nuestra universidad en un tercio, el recorte del fondo solidario y el sistema de financiamiento por convenios de desempeño.
Respecto a la autoridad universitaria y la dirigencia estudiantil. Frente a este escenario nuestra administración –en general, tanto de rectoría como a nivel local- ha respondido en forma ecléctica, protestando por las reducciones del presupuesto pero aceptando mecanismos que violan la autonomía universitaria como los convenios de desempeño. No dudo de su amor por la universidad, a su modo, pero no tienen valor.
La FECH no comprende el escenario. Convocando a un calendario de marchas sin un  petitorio elaborado desde la participación de las localidades, los Campus y las Facultades.Convocar a dichas movilizaciones sin norte no es más que querer aparecer “haciendo algo”. Esos fracasos producen un efecto desmovilizador. Esto porque todos los estudiantes se ven afectados por la falta de resultados y terminan perdiendo la confianza en sí mismos y en la acción colectiva como forma de buscar soluciones a nuestros problemas.
Proposiciones. Como eje fundamental debo decir que no me interesa el proponer comisiones, secretarias u otras soluciones orgánicas a problemas que son políticos. Mi principal preocupación es convertir al pleno en lo que debería ser, una instancia de coordinación e integración de posturas. Sino hace al menos eso, no cumple en absoluto ninguna función real. Evitar que se repita la descoordinación de las movilizaciones entre Campus Sur, Gomes Millas, FAU y Derecho este año habría demostrado que tiene alguna utilidad, sin embargo no fue así.
Solo la acción colectiva tendrá el efecto de darnos a nosotros mismos la confianza en nuestra capacidad de cambiar la realidad. No cualquier acción colectiva claro está. Esta debe ser masiva, para dar la fuerza necesaria; democrática y participativa en la toma de decisiones; constante en el tiempo y más que nada con el valor, que a muchos falta, de enfrentar lo adverso; y por último la convicción del obrar en respuesta al deber de hacer esta una universidad digna para nosotros, el pueblo que es su dueño y los que vengan después.

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