miércoles, 23 de marzo de 2011

Los desafíos actuales que enfrenta la Chile

De todo lo que has escuchado de la Universidad de Chile hay mucho de cierto, pero también mucho que no se corresponde con lo que hoy nos toca vivir.

Hoy día la Chile, lejos de ocupar la posición central en la educación chilena, está cruzada por un gran conflicto y tiene un gran desafío por resolver. Chile cambió y el país para el que fue diseñada nuestra universidad es diametralmente distinto al actual. Nuestro gran desafío hoy es que para ser una universidad cuyo norte sea Chile y los desafíos de su pueblo la vieja Universidad de Chile no nos sirve y necesitamos construir una Universidad Pública para las necesidades del siglo XXI.

Lo cierto que has escuchado es que la Universidad de Chile sigue siendo el mayor aporte en generación de nuevo conocimiento al país. Lo falso es que hoy no es una universidad pública, sino una universidad particular-subvencionada.

La historia es conocida. Durante los últimos 30 años las universidades estatales han sido dejadas a la deriva, se han disminuido sus presupuestos y han quedado absolutamente fuera de la construcción de un proyecto nacional. Pero ya no basta con la rememoranza melancólica de un supuesto pasado mejor.

Hoy día defender la Universidad Pública no es administrar de la mejor manera posible los escasos recursos que recibimos ni patalear más fuerte para que el Estado nos saque del abandono. Defender la Universidad de Chile exige un compromiso desde su interior con un proyecto que relegitime la Universidad ante la sociedad.

Cuando afuera crecen las voces que cuestionan que el Estado deba tener una relación especial con sus universidades porque sólo forman profesionales como cualquier otra, la Chile tiene demostrar que no es lo mismo. Que lo que entrega la universidad no son sólo capacitaciones, sino que aporta en la construcción del desarrollo nacional. Y sólo en las universidades del Estado esa construcción puede estar en función de las necesidades de todo el país y no sólo de quienes ponen el dinero.

Por eso defender la Universidad Pública en el siglo XXI exige empezar con una trasformación desde la Universidad. Para construir una universidad que piense soluciones para los problemas de todos y un modelo de desarrollo más justo y solidario, la Chile debe comprometerse con:

Una ampliación de la matrícula con criterios de equidad. Porque hoy día a la Chile cada vez están entrando menos, y esos pocos son quienes tuvieron la suerte de ir a los mejores colegios. Un compromiso necesario con todos los chilenos es aumentar la cobertura de la Universidad y hacer una reforma al sistema de acceso para que entren estudiantes de todos los sectores sociales.

Realizar extensión que potencie la asociatividad de la sociedad civil. Porque para estar al servicio de las necesidades de su pueblo la actividad de la Chile debe efectivamente usarse en resolver los problemas de todos los chilenos.

Liberar todo el conocimiento que produce. Porque sólo así es cierto que nuestra producción académica es de todos los chilenos y no sólo de quienes puedan pagarlo. Y porque cuando la investigación no está guiada por la competencia por recursos, puede orientarse hacia las reales necesidades de nuestro pueblo.

Una Facultad de Educación. Para que la Chile se comprometa con un Sistema Educacional que privilegie la solidaridad y la colaboración por sobre la competencia y el mercado.

Para transformar la actual realidad hay que asumir que nadie lo va a hacer por nosotros. O seguimos viviendo del pasado esplendor o nos tomamos en serio tarea de volcar la Universidad hacia las necesidades del país. El desafío, como siempre, está en nuestras manos.

¡Mientras Chile no sea un país justo y feliz nada nos parecerá suficiente!

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